Cada pie es único. No todos los pies son iguales. Ni todos los calzados son adecuados para todos los tipos de pie.
En ocasiones elegimos zapatos inadecuados que nos hacen daño, rozaduras y, o bien los dejamos olvidados en el armario o nos exponemos a que nos produzcan efectos negativos como callosidades, ampollas, rozaduras o deformaciones como  juanetes, dedos en martillo, etc.

Es importante conocer nuestro tipo de pie y reconocer el calzado más adecuado a su forma y estructura.

Existen tres tipos de pie, según  la longitud del primer dedo respecto a los demás:

  • EL PIE EGIPCIO es el más común y frecuente, aproximadamente el tipo de pie de un 60% de la población. Es aquel en el que el primer dedo es más largo que los demás y la longitud de los dedos va decreciendo desde el primer dedo. Este tipo de pie era el ideal de belleza en el antiguo Egipto. Actualmente la mayoría de los zapatos están diseñados para este tipo de pie. Las personas con pie egipcio tiene más facilidad para encontrar calzado adecuado.

 

  • En el PIE GRIEGO el segundo dedo es más largo que el primero. Un 15% de la población posee este tipo de pie. Según la leyenda, las diosas griegas tenían un pie con estas características, de ahí el nombre. Este segundo dedo más largo tiende a doblarse dentro del calzado y se pueden producir malformaciones como el dedo en martillo. Las personas con este tipo de pie deben prestar mucha atención a la longitud del calzado, para evitar la deformación del segundo dedo.

 

  • El PIE ROMANO es un pie en el que el segundo y tercer dedo tiene la misma longitud que el primero. Este tipo de pie precisa un calzado de horma ancha para evitar la presión en los dedos. Es frecuente en estas personas la aparición de rozaduras y callosidades en los dedos. Helomas profundos interdigitales y en el dorso de los dedos pueden aparecer si no se utiliza el calzado adecuado.

Elige el calzado adecuado a la forma de tus pies. Ganarás en comodidad, confort y salud.