Después de un largo invierno de frio ¿hemos descuidado nuestros pies? ¿Están deshidratados, con durezas? Prepárate para lucir sandalias y unos pies muy bien cuidados.

No olvidemos que nuestros pies son nuestra base, soportan nuestro peso y nos transportan. Es importante que en primavera no utilices calzado apretado, los pies se dilatan con el calor y pueden surgir problemas como ampollas o callosidades con el mismo calzado que durante el invierno  no lo producían.

En primavera la micosis interdigital es más frecuente, aparece enrojecimiento, descamación en la zona entre dedos. El pie de atleta o micosis en los pies aparece con la humedad, el exceso de sudoración y el calor. Es importante secar bien los pies para evitar el pie de atleta, hongos o bacterias.

Consejos de podología al alcance de todos

Realiza ejercicio físico y descansa con los pies en alto para activar la circulación. También es aconsejable caminar descalzo sobre hierba y arena, Caminar por la orilla del mar con el agua por los tobillos es un buen masaje, y resulta de lo más agradable. La arena además actúa como exfoliante.

Ahora es momento de cuidar los talones agrietados, elimina las durezas, hidrata tus pies, y no te olvides de protegerlos del sol (también necesita la piel de los pies protección solar).

Las uñas han de tener unos cuidados específicos, mantén las uñas cortadas de forma recta, revisa tus uñas, revisa si están huecas o amarillentas después de haber permanecido encerradas durante el invierno.

Y un calzado adecuado para tus pies

Si empiezas a utilizar sandalias procura que den una buena protección a tus pies. Las sandalias muy abiertas no dan soporte al arco plantar. Con el uso de sandalias pueden aparecer rozaduras, ampollas. Trátalas a tiempo y si ves que se complican, acude a tu clínica podológica de confianza.

No olvides las chanclas en piscinas y duchas para evitar las infecciones.

¡¡Unos pies sanos y cuidados te ayudarán a sentirte bien!!