Los niños con unos pies sanos pueden evitar muchos problemas en el futuro. Es importante revisar los pies de los niños periódicamente.

El tamaño y la forma del pie del bebé cambia rápidamente durante el primer año. Son pies muy flexibles, demasiada tensión o presión puede afectar a la forma de los pies. Es importante que el bebé pueda mover los pies libremente. Debemos asegurarnos de que los calcetines y zapatos no le aprieten los dedos. Los niños muy pequeños parecen tener un pie plano muchas veces, esto suele ser debido a la grasa, cuando crecen, el arco se va formando.

No debemos forzar al niño a caminar, él mismo caminará cuando esté preparado (entre los diez y dieciocho meses).

Deberemos observar su marcha cuando comienza a caminar.

Si se detecta algún problema a tiempo podrá ser tratado con mayor facilidad. Si detectamos pie valgo o plano, calzado adecuado, plantillas o cuñas podrán ser prescritas. El pie plano en la mayoría de los casos suele ser una patología benigna.

Caminar con los pies hacia dentro o hacia fuera se puede corregir más fácilmente a edades tempranas.

Debemos revisar la talla del calzado del niño con frecuencia y asegurarnos de que hay espacio suficiente entre los dedos y el final del zapato para que los dedos se muevan libremente.

El cuidado en edades tempranas es una inversión en salud para tus pies en el  futuro.

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