El requisito básico que debe reunir un buen calzado es proteger al pie al máximo sin limitar sus funciones. Desde nuestra CLÍNICA PODOLÓGICA CARMEN MORAL os vamos a ofrecer una serie de trucos que os ayuden a elegir adecuadamente el calzado.

El pie acepta un tacón de hasta cuatro centímetros, una altura superior conlleva desequilibrio de la marcha, más consumo energético, puede provocar deformación en metatarsianos, varices, dolores de espalda. El tacón ideal es de dos cms, reparte 50% de carga entre antepié y talón.

La anchura debe permitir la movilidad de los dedos en el interior. Las puntas estrechas impiden la correcta función de los pequeños músculos del antepié, originan callosidades y afectan a las articulaciones.

Como material, el cuero, permite la transpiracion y se adapta  a la forma del pie. El interior debe llevar un forro que se adhiera perfectamente al pie para reducir fricciones, evitando costuras en zonas de relieves óseos.

Las suelas han de ser fuertes pero flexibles, con buena superficie de agarre.

La entresuela ha de ser de materiales blandos, ligeros e hipoalergénicos, con buena capacidad de adaptación al pie, capaz de absorber choques producidos por saltos, o por el contacto con superficies duras.

La plantilla interior debe ser de material ligero adaptable y transpirable.

La lengueta será gruesa y adaptable, debe proteger y sujetar el empeine.

El contrafuerte es recomendable que sea más fino y blando en la parte superior y más rígido y grueso en la parte inferior y no llegar a los maleolos o tendón de aquiles.

Lsa función social y estética del calzado ha ido ganando terreno y el zapato se ha ido convirtiendo en un elemento agresor de la parte del cuerpo que en principio tenía que proteger.

Debemos intentar unir moda, aspectos estéticos con un diseño FUNCIONAL, CONFORTABLE Y PREVENTIVO de lesiones.

Estas recomendaciones nos facilitarán la marcha y nos evitarán lesiones futuras.